jueves, 21 de noviembre de 2013

EL ORFEBRE DE LA VIDA



EL ORFEBRE DE LA VIDA

Un rey poseía un diamante muy valioso, uno de los más raros y perfectos del mundo.
Un día el diamante cayó desde una gran altura y la superficie se rayó en una de sus caras.

El rey llamó a los mejores joyeros y orfebres del continente, para que intentaran corregir la imperfección. Sin embargo, todos coincidieron en que no podrían retirar el arañazo sin cortar una buena parte de la superficie, reduciendo así el peso y el valor del diamante.

Finalmente, apareció un orfebre, no tan famoso, que afirmó que podría reparar el diamante sin problemas:

- Observé mucho al mayor orfebre de todos y, con él, aprendí mucho. Puedo garantizarle que sabré reparar el diamante sin reducir su valor.
Su confianza era tanta que, convencido, el rey entregó el diamante al hombre.

Después de algunos días, el orfebre volvió con el diamante y se lo mostró al Rey. Éste quedó gratamente sorprendido al descubrir que el arañazo tan feo había desaparecido y en su lugar, había sido tallada una bella rosa.

El arañazo anterior se había vuelto el tallo de una bella flor!

El rey, entusiasmado, dijo al orfebre:
- ¡Qué bello trabajo, qué óptima idea! Dígame, ¿quién es ese gran orfebre que es su maestro?

Y el orfebre respondió:
- Dios, el orfebre de la vida.

Dios está siempre con nosotros, si se lo permitimos, transformando nuestros arañazos en algo bello.


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EL ORFEBRE DE LA VIDA

EL ORFEBRE DE LA VIDA

miércoles, 13 de noviembre de 2013

RESPONSABILIDAD


RESPONSABILIDAD
La responsabilidad es la conciencia acerca de las consecuencias  que tiene todo lo que hacemos  o dejamos de hacer  sobre nosotros mismos o sobre los demás. en el campo del estudio o del trabajo, por ejemplo, el que es responsable lleva acabo sus tareas  con diligencia, seriedad y prudencia porque sabe que las cosas deben hacerse bien  desde el principio hasta el final  y que solo así se saca verdaderas enseñanzas  y provecho de ellas . un trabajo bien hecho y entregado a tiempo es sinónimo de responsabilidad . Las responsabilidad garantiza e cumplimiento de los compromisos  adquiridos y genera confianza y tranquilidad entre las personas.
PARA SE RESPONSABLE:
ü Reflexionemos seriamente antes de tomar cualquier decisión  que puede afectar nuestra propia vida o la de otros.
ü Asumamos las consecuencias de nuestros actos.
ü Respondamos por lo que hacemos, esté bien o no.
ü Reconozcamos lo errores  que cometemos y demostrémonos dispuestos a repararlos.










LA  CIGARRA Y LA HORMIGA
En un campo de trigo vivía una hormiga muy trabajadora y una cigarra muy perezosa. Durante el verano caluroso, una cigarra cantaba sin parar debajo de un árbol. No tenía ganas de trabajar; sólo
quería disfrutar de sol y cantar, cantar y cantar. La hormiga trabajaba todos los días llevando los pesados granos a su hormiguero  
Un día la cigarra dijo a la hormiga que llevaba a cuestas un grano de trigo muy grande, ¿Adónde vas con tanto peso? ¡Con el buen día que hace, con tanto calor! Se está mucho mejor aquí, a la sombra, cantando y jugando. Estás haciendo el tonto, ji, ji, ji se rió la cigarra -. No sabes divertirte...
La hormiga no hizo caso y siguió su camino silenciosa y fatigada; pasó todo el verano trabajando y almacenando provisiones para el invierno. Cada vez que veía a la cigarra, ésta se reía y le cantaba alguna canción burlona:
¡Qué risa me dan las hormigas cuando van a trabajar! ¡Qué risa me dan las hormigas porque no pueden jugar! Así pasó el verano y llegó el frío.
Así paso el verano mientras la hormiga llevaba a su agujero todos los granos que podía cargar, la cigarra canturreaba constantemente sin pensar en el futuro y riéndose de la hacendosa hormiga
Llegó el invierno con sus tormentas y su frío, todos los animalitos estaban escondidos. El campo se había quedado solo. Había nieve por todos los  lugares ni una sola hoja en los árboles para que la cigarra comiera. La hormiguita  se metió en su hormiguero calentita, tenía comida suficiente para pasar todo el invierno, y se dedicó a jugar y estar tranquila.
Sin embargo, la cigarra se encontró sin casa y sin comida. No tenía nada para comer y estaba helada de frío. Entonces, se acordó de la hormiga y fue a llamar a su puerta. Una mañana se acercó la cigarra temblando de frío hasta el hormiguero, tenía mucha hambre y le pidió a gritos a la hormiga que lo ayudara.
Señora hormiga, como sé que en tu granero hay provisiones de sobra, vengo a pedirte que me prestes algo para que pueda vivir este invierno. Ya te lo devolveré cuando me sea posible.
Me gustaría ayudarte cigarra, pero ¿no te reías de mí, mientras trabajaba en el verano? ¿Qué te impedía imitarme?
Cantar y disfrutar del verano es lo que hacías, pues ahora, yo como tú puedo cantar. En lugar de ser holgazana, mejor te hubiera valido dedicar un poco de tu tiempo a guardar  pan para el invierno.
Tras decir estas palabras, cerró la puerta de su granero con pena, dejando a la cigarra, lamentándose por su mala conducta y aprendió a no reírse de nadie y a trabajar un poquito más.
NO PASES TU TIEMPO DEDICADO SÓLO AL PLACER. TRABAJA, Y GUARDA DE TU COSECHA PARA LOS MOMENTOS DE ESCASEZ”.

LAS TRES PLENITUDES



LAS TRES PLENITUDES

Habla San Alberto Magno que existen tres géneros de plenitudes: "la plenitud del vaso, que retiene y no da; la del canal, que da y no retiene, y la de la fuente, que crea, retiene y da". ¡Qué tremenda verdad!
Efectivamente, yo he conocido muchos hombres-vaso. Son gentes que se dedican a almacenar virtudes o ciencia, que lo leen todo, coleccionan títulos, saben cuánto puede saberse, pero creen terminada su tarea cuando han concluido su almacenamiento: ni reparten sabiduría ni alegría.

Tienen, pero no comparten. Retienen, pero no dan. Son magníficos, pero magníficamente estériles. Son simples servidores de su egoísmo.

También he conocido hombres-canal: es la gente que se desgasta en palabras, que se pasa la
vida haciendo y haciendo cosas, que nunca rumia lo que sabe, que cuanto le entra de vital por los oídos se le va por la boca sin dejar pozo adentro. Padecen la neurosis de la acción, tienen que hacer muchas cosas y todas de prisa, creen estar sirviendo a los demás pero su servicio es, a veces, un modo de calmar sus picores del alma. Hombre-canal son muchos periodistas, algunos apóstoles, sacerdotes o seglares. Dan y no retienen. Y, después de dar, se sienten vacíos.

Qué difícil, en cambio, encontrar hombres-fuente, personas que dan de lo que han hecho sustancia de su alma, que reparten como las llamas, encendiendo la del vecino sin disminuir la propia, porque recrean todo lo que viven y reparten todo cuanto han recreado. Dan sin vaciarse, riegan sin decrecer, ofrecen su agua sin quedarse secos. Cristo -pienso- debió ser así. El era la fuente que brota inextinguible, el agua que calma la sed para la vida eterna. Nosotros -¡ah!- tal vez ya haríamos bastante con ser uno de esos hilillos que bajan chorreando desde lo alto de la gran montaña de la vida. 
(Autor: José Luis Martín Descalzo) 

¿Y TU QUE ERES, ZANAHORIA, HUEVO O CAFE?
(Mario Jimenez)

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo.  Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego  fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo.
En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.
A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un bowl.  Sacó los huevos y los colocó en otro bowl.  Coló el café y lo puso en un tercer bowl.
Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?"  "Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias.  Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro.   Luego le pidió que probara el cafe.  Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, Padre?" El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. 
La zanahoria llegó al agua fuerte y dura.  Pero después de pasar por el agua hirviendo se había  vuelto débil, fácil de deshacer.
El huevo había llegado al agua frágil.  Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.
Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.
"¿Cual eres tú?", le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?.
¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?"
¿Y cómo eres tú?
¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero, que cuando la adversidad y el dolor te tocan , te vuelves
débil y pierdes tu fortaleza?
¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? Es decir, poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte,una dejadez, una separación, un divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te sigues viendo igual, pero eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?
¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor.  Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor.  Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.
 ¿Cómo manejas la adversidad?
 ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?


EL  MEJOR  ENCARGO
El día de los encargos era uno de los más esperados por todos los niños de la 
Escuela Fiscal. Se celebraba durante la primera semana de  iniciar la clase escolar, y ese día cada niño y cada niña recibía un encargo del que debía hacerse responsable durante ese año. Como con todas las cosas, había encargos más o menos interesantes, y los niños se hacían ilusiones con recibir uno de los mejores. A la hora de repartirlos, la maestra tenía muy en cuenta quiénes habían sido los alumnos más responsables del año anterior, y éstos eran los que con más ilusión esperaban aquel día. Y entre ellos destacaba Rita, una niña amable y tranquila, que el año anterior había cumplido a la perfección cuanto la maestra le había encomendado. Todos sabían que era la favorita para recibir el gran encargo: cuidar la mascota de la clase.

Pero aquel año, la sorpresa fue mayúscula. Cada uno recibió alguno de los encargos habituales, como preparar los libros o preparar  la radio para las clases, avisar  la hora, limpiar la pizarra o cuidar la disciplina. Pero el encargo de Rita fue muy diferente: una cajita con arena y una hormiga. Y aunque la profesora insistió muchísimo en que era una hormiga muy especial, Rita no dejó de sentirse desilusionada.
La mayoría de sus compañeros lo sintió mucho por ella, y le compadecían y comentaban con ella la injusticia de aquella asignación. Incluso su propio padre se enfadó muchísimo con la profesora, y animó a Rita a no hacer caso de la insignificante mascotilla en señal de protesta. Pero Rita, que quería mucho a su profesora, prefería mostrarle su error haciendo algo especial con aquel encargo tan poco interesante:
- Convertiré este pequeño encargo en algo grande -decía Rita.
Así que Rita investigó sobre su hormiga: aprendió sobre las distintas especies y estudió todo lo referente a sus hábitat y costumbres, y adaptó su pequeña cajita para que fuera perfecta. Cuidaba con mimo toda la comida que le daba, y realmente la hormiga llegó a crecer bastante más de lo que ninguno hubiera esperado...
Un día de primavera, mientras estaban en el aula, se abrió la puerta y apareció un señor con aspecto de ser alguien importante. La profesora interrumpió la clase con gran alegría y dijo:
- Este es el doctor Martínez. Ha venido a contarnos una noticia estupenda
¿verdad?
- Efectivamente. Hoy se han publicado los resultados del concurso, y esta clase ha sido seleccionada para acompañarme este verano a un viaje por la selva tropical, donde investigaremos todo tipo de insectos. De entre todas las escuelas de la región, sin duda es aquí donde mejor habéis sabido cuidar la delicada hormiga gigante que se os encomendó. ¡Felicidades! ¡Seréis unos ayudantes estupendos!.
Ese día todo fue fiesta y alegría en el colegio: todos felicitaban a la maestra por su idea de apuntarles al concurso, y a Rita por haber sido tan paciente y responsable. Muchos aprendieron que para recibir las
tareas más importantes, hay que saber ser responsable con las más pequeñas, pero sin duda la que más disfrutó fue Rita, quien repetía para sus adentros:
"convertiré ese pequeño encargo en algo grande" .