viernes, 22 de enero de 2016

La ventana

La ventana

La ventana

Una pareja de recién casados se mudó a
una tranquila zona residencial.
Durante la primera mañana en la casa,
mientras tomaba café, la mujer se dio cuenta a través de la ventana de que una
vecina colgaba sábanas en el tendedero.
¡Que sábanas tan sucias cuelga la vecina
en el tendedero! Quizás necesita un jabón nuevo… ¡Me gustaría ayudarla a lavar
las sábanas!
El marido miró y quedó callado.
Y así, cada dos o tres días, la mujer
repetía su discurso, mientras la vecina tendía sus ropa al sol y el viento.
Al mes, la mujer se sorprendió al ver a
la vecina tendiendo las sábanas totalmente limpias, y dijo al marido:
¡Mira, ella ha aprendido a lavar la ropa!
¿Le enseñaría otra vecina?
El marido le respondió:
No, ¡hoy me levanté más temprano y lavé
los vidrios de nuestra ventana!
Y la vida es así. Todo depende de la
limpieza de la ventana a través de la cual observamos los hechos. Antes de
criticar, quizás sería conveniente comprobar si hemos limpiado el corazón para
poder ver más claro.


Entonces podremos ver claramente la
limpieza del corazón de los demás…

jueves, 17 de diciembre de 2015

OBRAS DE MISERICORDIA

OBRAS DE MISERICORDIA

Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cf Is 58, 6-7: Hb 13, 3). Las obras de misericordia son 14 y se dividen en 7 Espirituales y 7 Corporales.

Las 7 Obras de Misericordia Espirituales

Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras de misericordia espirituales, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. (Catecismo)


Enseñar al que no sabe

1. Enseñar al que no sabe.

Es importante que cooperemos con nuestros hermanos, pero es mas importante enseñarles a realizar por ellos mismos aquello que no saben. Por ello, enseñémosle a orar, a perdonar, a perdonarse, a compartir, etc.
Dar buen consejo al que lo necesita

2. Dar buen consejo al que lo necesita.

Para dar buen consejo es necesario que nosotros mismos hayamos sido aconsejados por un director espiritual, que nos ayude a orar a Dios Padre, para que nos envíe su Santo Espíritu y nos regale el don de consejo. Así, bajo la guía del Señor, tanto nuestras palabras como nuestro actuar, serán un constante aconcejar a los que lo necesitan.


Corregir al que yerra

3. Corregir al que se equivoca.

Muchas veces nos enojamos o reímos cuando vemos a algún hermano equivocarse, olvidándosenos que no somos perfectos e inevitablemente nos equivocaremos también. Pensemos, ¿nos gustaría que se rieran de nosotros?, definitivamente NO, así que, cuando alguien se equivoque corrijámoslo con amor fraternal para que no lo vuelva a hacer.


Perdonar al que nos ofende

4. Perdonar al que nos ofende.

¡Que difícil!, tanto que Jesús nos dice que debemos perdonar 70 veces 7, es decir, SIEMPRE. Además en el Padre Nuestro, nos pone la condición de PERDONAR NUESTROS OFENSAS, COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN. Así que, a perdonar, perdonar, perdonar....


Consolar al triste

5. Consolar al triste.

Jesús nos ha dicho: "Dichosos los que lloran porque serán consolados". El consuelo de Dios, por medio de su Espíritu Santo, nos consuela. Pero, además, Dios se vale de nosotros para consolar a los demás. No se trata de decir: no llore, sino de buscar en las Escrituras, las palabras que mejor se adecúen a la situación. En los salmos podremos encontrar esa palabra de consuelo que requerimos, por eso, es conveniente recitarlos y meditarlos constantemente.
Sufrir con paciencia los defectos del prójimo

6. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.

¡Que fácil es ver la paja en el ojo del prójimo y no vemos la viga en el nuestro!. Cuando seamos capaces de disimular los defectos de nuestro hermano, estaremos colaborando en la construcción del Reino del Señor. Tengamos paciencia con los ancianos, los niños, el vecino, el compañero de trabajo y ellos la tendran con nosotros, en nuestros defectos.


Rogar a Dios por vivos y difuntos

7. Rogar a Dios por los vivos y los difuntos.

Cuando escucho a mis hijos orar pidiendo a Diosito por nosotros, por sus hermanos, por sus compañeros de escuela y por sus abuelitos ya fallecidos, me siento agradecido de saber que muchos elevan una oración al Creador por mi y por mis familiares o amigos que se me adelantaron a la casa del Padre. Cada oración es una intercesión, y el Señor nos pide que oremos unos por otros para mantenernos firmes en la fe, así como El oró por Pedro para que una vez confirmado, le ayudara a sus hermanos.








7 Obras de Misericordia Corporales

Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos (cf Mt 25, 31-46). Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres (cf Tb 4,5-11; Si 17, 22) es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna: es también una práctica de justicia que agrada a Dios (cf Mt 6, 2-4) . (Catecismo)


visitar a los enfermos

1. Visitar a los enfermos.

Nuestros hospitales estan llenos de enfermos olvidados por sus familiares, o bien, personas que por la lejanía con el centro hospitalario, no reciben visita alguna. Es bueno dar dinero para los necesitados, pero que bueno es darnos nosotros mismos. Compartamos de nuestro tiempo con ellos y llevémosles una palabra de aliento, un rato de compañía a esos cristos en su monte de los olivos.


Dar de comer al hambriento

2. Dar de comer al hambriento.

Jesús nos ordena compartir con el necesitado cunado nos dice, "El que tenga dos capas déle una al que no tiene, y el que tenga alimento, comparta con el que no"(San Lucas, 3-11). Al compartir nuestro alimento, no solo les llenamos el estómago a nuestros hermanos necesitados, sino que les mostramos el amor de Dios que no los deja desfallecer.


Dar de beber al sediento

3. Dar de beber al sediento.

Con cuantas ganas nos bebemos un vaso de agua fresca luego de recorrer un largo trecho para calmar nuestra sed. ¿Cuántas veces pensamos en nuestros hermanos que no tienen un lugar donde beberlo?. Pensemos en aquellos que se enferman porque deben calmar su sed con agua contaminada, aquellos que mueren de sed porque otros la desperdician, incluso Jesús, en su trance de muerte, sintió sed y lo exclamó con tanta vehemencia, que un soldado romano le acercó una esponja con hiel y vinagre para que la calmara. ¿Sómos nosotros peores que ese soldado romano como para negar agua al sediento?.


Dar posada al peregrino

4. Dar posada al peregrino.

Existen muchos inmigrantes que esperan nuestra ayuda para poder vivir dignamente junto a su familia, ayuda que debe hacerse presente en toda forma y a todo momento. Recordemos que esos hermanos desposeídos son Sagrarios del Espíritu Santo que merecen al menos una Tienda de Encuentro con el amor Divino.


Vestir al desnudo

5. Vestir al desnudo.

A menudo nos encontramos con hermanos que estan vestidos con harapos o bien se encuentran desnudos, viéndose disminuída su dignidad de hijos de Dios. Ayudémosles a recobrarla brindándoles una vestidura limpia y respetable, que les permita reencontrar al Señor en la bondad de los demás.


Visitar a los encarcelados

6. Visitar a los encarcelados.

Cada mañana nos levantamos y corremos a los centros de estudio o trabajo, y posiblemente pasemos frente a un centro de reclusión en el que muchos de nuestros hermanos sufren la soledad y la indiferencia. Nuestra Santa Madre Iglesia nos llama a llevarles, no solo cosas materiales, sino el cariño de toda la comunidad a cada uno de ellos, para que se sientan parte del rebaño del Único Pastor.


Enterrar a los muertos

7. Enterrar a los muertos.

Sepultarlos no significa olvidarlos, por el contrario, esta obra de misericordia coporal nos lleva a la obra de misericordia espiritual que nos invita a rezar por los vivos y los muertos. Al enterrarlos no debemos olvidar que es nuestro deber mantener sus sepulturas en buen estado, pues en ellas se contienen los restos mortales de aquellos que fueron Templo del Espíritu Santo.

domingo, 22 de noviembre de 2015

El canasto de carbón

El canasto de carbón

El canasto de carbón
Se cuenta la
historia de un anciano que vivía en una granja en las montañas de Kentucky
oriental con su joven nieto. Cada mañana, el abuelo se sentaba temprano en la
mesa de la cocina para leer su vieja y estropeada Biblia. Su nieto, que quería
ser como él, intentó imitarlo cuando era posible.
Un día el nieto
preguntó, “Abuelo, yo intento leer la Biblia, me gusta pero no la entiendo, y
lo que logro entender se me olvida cuando cierro el libro. ¿Que hay de bueno en
leer la Biblia?”
El abuelo
silenciosamente dejo de echar carbón en la estufa y dijo: “Baja el canasto del
carbón, y ve al río, y tráeme un canasto lleno de agua”. El muchacho hizo tal y
como su abuelo le dijo, aunque toda el agua se salió del canasto antes de que él
pudiera volver a la casa. El abuelo se rió y dijo, “Tendrás que moverte un poco
más rápido la próxima vez”, y lo envió nuevamente al río con el canasto a
intentar traer agua en él.
Esta vez, el
muchacho corrió más rápidamente, pero el canasto estaba de nuevo vacío antes de
llegar a la casa. Ya sin respiración, le dijo a su abuelo que era “imposible
llevar agua en un canasto,” y fue a conseguir un balde. El anciano lo detuvo
diciendo “yo no quiero un balde de agua, quiero un canasto de agua. Tú puedes
hacerlo”. A estas alturas, el muchacho sabía que la tarea era imposible, pero
quería mostrar a su abuelo que aún cuando corriese más rápido, el agua se
saldría antes que llegase a la casa.


El muchacho
sacó el agua y corrió tanto como pudo, pero cuando llegó donde su abuelo el
canasto estaba de nuevo vacío. Exhausto, el muchacho dijo “abuelo es inútil”.
“¿Por qué piensas que es inútil? contesto el abuelo. “Mira dentro del canasto”.
Viendo su interior comprendió por primera vez que el canasto tenía algo diferente.
En lugar de un fondo sucio por el carbón, este lucía limpio. “Esa es la obra de
Dios en nuestras vidas. Él nos cambia desde dentro lentamente hasta
transformarnos en Su Hijo.”

martes, 3 de noviembre de 2015

El muro

El muro



EL   MURO
Dicen que una vez un hombre, era perseguido por varios malhechores que querían
matarlo. El hombre entró a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por
las cuevas anteriores de la que él se encontraba.
Con tal
desesperación elevó una plegaria a Dios, de la siguiente manera: "Dios
todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren
a matarme".
En ese momento
escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que él se encontraba, y vio
que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada.
El hombre
volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiado:
"Señor te
pedí ángeles, no una araña."
Y continuó:
"Señor, por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la
entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme".
Abrió los ojos
esperando ver el muro tapando la entrada, y observó a la arañita tejiendo la
telaraña.
Estaban ya los
malhechores accediendo a la cueva anterior a la que se encontraba el hombre y
éste quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la
cueva que se encontraba el hombre, la arañita ya había tapado toda la entrada.
Entonces se escuchó esta conversación:
Primer hombre:
Vamos, entremos a esta cueva.
Segundo hombre:
No. ¿No ves que hasta hay telarañas? Nadie debe haber entrado en esta cueva
desde hace tiempo. Sigamos buscando en las demás cuevas.
Moraleja.
"La fe es creer que se tiene lo que no se ve. Perseverar en lo
imposible" Hay una frase muy bella que dice:
"Si le
pides a Dios un árbol te lo dará, en forma de semilla".
Pedimos cosas
que desde nuestra perspectiva humana son lo que necesitamos, pero Dios nos da
aquellas con las cuales nos muestra que con cosas muy sencillas, Él puede hacer
mucho más.
Como en esta
lectura, a veces pedimos muros para estar seguros, pero no tendría ningún
mérito pues sabríamos y tendríamos la certeza de que estamos protegidos. Dios,
en cambio, nos pide además confianza en Él, para dejar que su Gloria se
manifieste y haga que algo como una telaraña nos dé la misma protección que una
muralla.


Si has pedido
un muro y no ves más que una telaraña, recuerda que Dios puede convertir las
cosas... y confía en Él.

Fiesta de Todos los Santos 2014